lunes, 25 de abril de 2011

Again.

 Likke Li.

    Hoy alguien me ha dicho: "No entiendo por qué la vida es tan difícil". Y he vuelto a sentir que no era la única persona del mundo. Otra vez.

viernes, 22 de abril de 2011

Saga Scream.

 Scream.

Los diez primeros minutos son perfectos. Drew Barrymore fue una chica lista y no necesitó más tiempo en pantalla para llevarse el gato al agua y protagonizar uno de los mejores asesinatos del cine. El resto de la película sobrevive con el handicap de un inicio magistral haciéndolo, no obstante, de manera perfecta pues la historia, los personajes y las referencias "cinéfilas frikis" juegan sus cartas de forma correcta en una buena historia de asesinatos y de adolescentes efervescentes. A destacar el personaje de Tatum (y su muerte).

 Scream 2.

Innecesaria pero entretenida segunda parte con nueva ubicación para los personajes protagonistas (la universidad) que con su facultad de cine permite seguir la dinámica del análisis de clásicos del cine de terror y el vivir uno propio; pero la facultad de cine y sus análisis se quedan en sólo un atisbo de lo que podría haber sido. Atisbo que se pierde del todo con la muerte de "Buffy" (una de las mejores de la saga y que tendría que haber sido la primera de esta segunda parte y no la aburrida de la pareja del cine) y con la que ya puede decirse que se inicia una película en la que los secundarios no "cuajan" y los protagonistas originales parecen un poco desubicados. Aunque, sólo sea por ver la muerte de "Buffy", a Sidney y su amiga atrapadas con el asesino en un coche de policía y a Sidney y Gale disparando como psicópatas al final de la película merece la pena "perder" dos horas viéndola.

Scream 3.

Aburrido cierre de la trilogía que proclama una y otra vez lo impredecible y sorprendente de los finales de toda saga pero en el que ni las muertes sorpenden esta vez. A diferencia de su predecesora, los secundarios vuelven a brillar (no de la misma forma que en la cinta original, pero al menos se nota su presencia). No obstante, en vez de utilizar las grandes posibilidades que les proporciona el estar inmersos por primera vez en la grabación de una película de terror y así poder utilizar la dualidad "personaje real-actor que lo interpreta", en Scream 3 se vuelve a hacer más de lo mismo pero, además, con un guión que parece estar metido a presión. Eso sí, las escenas ridículas gritonas, esas que en otras ocasiones pueden ser "incómodas", se tornan en su gran punto a favor y consiguen lo que el resto de la película no: divertir.



lunes, 18 de abril de 2011

Nacer, morir.


 Florence + The Machine

    Lloró como consecuencia del dolor que taladraba su cuerpo, derramó gritos y alaridos por la impotencia contenida y deseó que acabara lo antes posible. Y cuando acurrucó al sangriento cuerpo entre sus brazos lloró con más fuerza, porque solamente podía pensar en que algún día esas pequeñitas manos dejarían de moverse y en que esos diminutos pulmones pararían de bombear. Lloró con mucha más insistencia, con la certeza de que inevitablemente el bebé moriría, pensando en su entierro y en la despedida de ambos. Nunca  antes había sentido tanta tristeza. "Llora de felicidad porque ha sido madre", comentaban los presentes en el parto. Pero ella sólo podía pensar en la muerte. En la muerte del recién nacido. En la propia.

"Codex" - Radiohead.
http://www.goear.com/listen/b2fff87/codex-radiohead

domingo, 17 de abril de 2011

Cine.



Romy and Michelle's High School Reunion.

Típica "americanada" en la que el mayor objetivo es -como siempre- exaltar la amistad haciendo uso del esquema utilizado hasta la saciedad de "unión fraternal e inquebrantable desde el instituto - enfado, crisis y ruptura espontánea - y reconciliación y fortalecimiento de ese gran lazo". Aunque, a pesar de momentos de vergüenza ajena como el baile en trío en la fiesta para antiguos alumnos, la película tiene bastantes aciertos, como el tono, en general, simpático y divertido y, sobre todo, el no centrarse en la época adolescente y sí en cómo aquellos años han seguido marcando la vida de sus protagonistas, y en cómo desde el instante en el que tienen que enfrentarse a su pasado sus comportamientos adultos vuelven a estar condicionados por la aceptación social y el qué dirán de los años adolescentes.


Before Sunrise.

A pesar de ser conscientes, desde el minuto cero, de lo alejada de la realidad de la historia, y carecer de cualquier atisbo de identificación con la misma; a pesar de darnos cuenta de los clichés de cada una de las situaciones narradas y de que nunca jamás tendremos conversaciones tan trascendentales con un desconocido (o con cualquier conocido);  a pesar de todo ello, cuando "Before Sunrise" llega a su final resulta imposible borrar la sonrisa de nuestros labios, porque esta surrealista y fantástica oda al amor a primera vista deja un sabor dulzón que ni siquiera desaparece cuando conseguimos volver a la realidad. Y sólo nos quedan las preguntas... ¿Por qué siempre llevaré los cascos puestos en mis viajes de tren?, ¿por qué?

martes, 15 de marzo de 2011

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Jude Law.

Esta lloviendo. Hace frío.

martes, 1 de marzo de 2011

La amistad.

  
 Colette.

    Así pues, como compañeras tuve, tengo aún, a Claire (suprimo el apellido), mi hermana de primera comunión, una niña dulce, con bellos ojos tiernos y almita novelesca, que se ha pasado todo su tiempo de colegiala enamoriscándose cada ocho días (¡platónicamente, claro!) de un nuevo chico y que, incluso ahora, no espera sino prenderse del primer imbécil, subcapataz o inspector de carreteras dispuesto a hacerle una declaración "poética".
    Luego está la grandullona de Anaïs (quien conseguirá sin duda franquear las puertas de la Escuela de Fontenay-aux-Roses, gracias a una prodigiosa memoria que le hace las veces de verdadera inteligencia), fría, viciosa, y tan imposible de emocionar que jamás enrojece, ¡feliz criatura! Posee verdadera ciencia para la comicidad y a menudo me ha puesto enferma a fuerza de reír. Tiene el pelo ni rubio ni moreno, la piel amarillenta, sin color en las mejillas, pequeños ojos negros, y es larga como el tallo de una mata de guisantes. En suma, alguien en absoluto banal; embustera, tramposa, zalamera, traidora, la larguirucha de Anaïs sabrá abrirse camino en la vida. A los trece años escribíay daba citas a un mocoso de su edad; la cosa se supo, y corrieron historias que conmovieron a todas las crías de la escuela, salvo a ella. También están las Jaubert, que son hermanas, gemelas incluso, buenas alumnas, ¡buenas alumnas, ya lo creo!: las desollaría de buena gana de tanto como me irritan con su obediencia y su bonita letra y su bobo parecido, caras fofas y apagadas, ojos de borrego llenos de dulzura lagrimeante. Siempre trabajando, siempre sacando buenas notas, decentes y solapadas, apestando a cola fuerte, ¡puaf!
    Y Marie Belhomme, un poco mema pero ¡tan alegre! Razonable y sensata, a los quince años, como una niña de ocho algo atrasada para su edad, abunda en ingenuidades colosales que desarman nuestra maldad y nos obligan a quererla; digo todas las barbaridades que puedo delante de ella, porque primero se escandaliza, y un minuto después se está riendo a mandíbula batiente, alzando sus largas y finas manos,  "sus manos de comadrona", como dice Anaïs, la grandullona. Morena y mate de ojos negros, rasgados y húmedos, Marie se parece, con su nariz desprovista de malicia, a una bonita liebre asustada.


Un fragmento de "Claudine en la escuela", de Colette.