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sábado, 17 de septiembre de 2011

Saga Alien.

Alien.

Mucho ruido y pocas nueces. Entretenida, sí, pero con un metraje demasiado largo donde lo realmente interesante se nos muestra en los 15 últimos minutos con una Sigourney Weaver solitaria. Y la "acertada" recurrencia del robot prefiero olvidarla...

 Aliens.

Desafortunada secuela con un notable inicio pero desarrollo y desenlace equívocos. Las explosiones y disparos se apoderan de una historia que podía haber tenido mucho mayor trasfondo pero que se queda en otra película más de acción. Y el recurso de la niña indefensa para humanizar a la fría y distante protagonista de la historia inicial me recuerda que James Cameron más de una veintena después se volvió ecologista usando, también, muchos disparos.

 Alien 3.

Tercera entrega que redime los excesos de la segunda centrándose en la figura distante y solitaria de Ripley, dejando en un segundo plano los disparos, los instintos maternales e, incluso, la figura del Alien asesino. Oscura, y sin los artificios de la segunda pero con restos del abominable melodrama de ésta y con un desenlace bastante ridículo en su proceder.

 Alien Resurrection.

La más delirante y divertida de toda la saga. Joss Whedon y Jean-Pierre Jeunet transforman la sencilla historia inicial de "mujer lucha para salvar su vida contra un alien-monstruo asesino" (y sus dos flojas secuelas) en un desquicio en todos los sentidos. Y sale Winona, ¡Sí!

viernes, 22 de abril de 2011

Saga Scream.

 Scream.

Los diez primeros minutos son perfectos. Drew Barrymore fue una chica lista y no necesitó más tiempo en pantalla para llevarse el gato al agua y protagonizar uno de los mejores asesinatos del cine. El resto de la película sobrevive con el handicap de un inicio magistral haciéndolo, no obstante, de manera perfecta pues la historia, los personajes y las referencias "cinéfilas frikis" juegan sus cartas de forma correcta en una buena historia de asesinatos y de adolescentes efervescentes. A destacar el personaje de Tatum (y su muerte).

 Scream 2.

Innecesaria pero entretenida segunda parte con nueva ubicación para los personajes protagonistas (la universidad) que con su facultad de cine permite seguir la dinámica del análisis de clásicos del cine de terror y el vivir uno propio; pero la facultad de cine y sus análisis se quedan en sólo un atisbo de lo que podría haber sido. Atisbo que se pierde del todo con la muerte de "Buffy" (una de las mejores de la saga y que tendría que haber sido la primera de esta segunda parte y no la aburrida de la pareja del cine) y con la que ya puede decirse que se inicia una película en la que los secundarios no "cuajan" y los protagonistas originales parecen un poco desubicados. Aunque, sólo sea por ver la muerte de "Buffy", a Sidney y su amiga atrapadas con el asesino en un coche de policía y a Sidney y Gale disparando como psicópatas al final de la película merece la pena "perder" dos horas viéndola.

Scream 3.

Aburrido cierre de la trilogía que proclama una y otra vez lo impredecible y sorprendente de los finales de toda saga pero en el que ni las muertes sorpenden esta vez. A diferencia de su predecesora, los secundarios vuelven a brillar (no de la misma forma que en la cinta original, pero al menos se nota su presencia). No obstante, en vez de utilizar las grandes posibilidades que les proporciona el estar inmersos por primera vez en la grabación de una película de terror y así poder utilizar la dualidad "personaje real-actor que lo interpreta", en Scream 3 se vuelve a hacer más de lo mismo pero, además, con un guión que parece estar metido a presión. Eso sí, las escenas ridículas gritonas, esas que en otras ocasiones pueden ser "incómodas", se tornan en su gran punto a favor y consiguen lo que el resto de la película no: divertir.



domingo, 17 de abril de 2011

Cine.



Romy and Michelle's High School Reunion.

Típica "americanada" en la que el mayor objetivo es -como siempre- exaltar la amistad haciendo uso del esquema utilizado hasta la saciedad de "unión fraternal e inquebrantable desde el instituto - enfado, crisis y ruptura espontánea - y reconciliación y fortalecimiento de ese gran lazo". Aunque, a pesar de momentos de vergüenza ajena como el baile en trío en la fiesta para antiguos alumnos, la película tiene bastantes aciertos, como el tono, en general, simpático y divertido y, sobre todo, el no centrarse en la época adolescente y sí en cómo aquellos años han seguido marcando la vida de sus protagonistas, y en cómo desde el instante en el que tienen que enfrentarse a su pasado sus comportamientos adultos vuelven a estar condicionados por la aceptación social y el qué dirán de los años adolescentes.


Before Sunrise.

A pesar de ser conscientes, desde el minuto cero, de lo alejada de la realidad de la historia, y carecer de cualquier atisbo de identificación con la misma; a pesar de darnos cuenta de los clichés de cada una de las situaciones narradas y de que nunca jamás tendremos conversaciones tan trascendentales con un desconocido (o con cualquier conocido);  a pesar de todo ello, cuando "Before Sunrise" llega a su final resulta imposible borrar la sonrisa de nuestros labios, porque esta surrealista y fantástica oda al amor a primera vista deja un sabor dulzón que ni siquiera desaparece cuando conseguimos volver a la realidad. Y sólo nos quedan las preguntas... ¿Por qué siempre llevaré los cascos puestos en mis viajes de tren?, ¿por qué?

jueves, 3 de febrero de 2011

My Girl (1991) - Las películas de mi infancia.

My Girl.


Vada Sultenfuss es la primera Claire Fisher de la historia; la niña que seguramente habría sido Claire si "Six Feet Under" se hubiese centrado en su niñez y no en su adolescencia y juventud.

"My Girl" tiene una Banda Sonora que deja un sabor dulzón y un argumento que mezcla las lágrimas inesperadas y trágicas con ese azúcar de película familiar de domingo por la tarde.

Una sencilla pero eficaz película que habla y juega con la muerte desde el punto de vista de una inocente y, a veces, irritante niña; y que tiene momentos míticos como esos "ahogos" por los huesos de pollo o una ralentizada y devastadora bajada de escaleras. Cuando termina My Girl no se vuelve a mirar a los anillos de colores de la misma forma.

http://www.youtube.com/watch?v=hV1jO1Qu3Qo&feature=related

martes, 4 de enero de 2011

Cine navideño.

 A single man.

Triste, injusta, un alegato al no control de nuestro destino, de nuestros objetivos. Nunca tenemos lo que queremos. Colin Firth está magnífico mientras que la encantadora Julianne Moore a pesar de aparecer  como cabeza de cartel más parece un reclamo publicitario que un personaje de gran importancia para la historia.
Triste.
 

Gritos y Susurros.

Siempre pensé que mi película favorita de Ingmar Bergman era inamoviblemente "Persona". Hasta que me topé con Gritos y Susurros. En Gritos y susurros se utiliza la misma fórmula de Persona pero mejorada: escasos personajes en un mismo espacio físico unidos por una enfermedad, y el uso más correcto que jamás he visto de la frustración, la pasión, el desarraigo, la tristeza y la locura de sus protagonistas. Sus 30 últimos minutos podrían ser calificados como unos de los más impactantes de la historia del cine.
Impactante.


Recuerdos del Ayer.

Diferente producción a lo que nos tiene acostumbrados el estudio ghibli y que por ello no ha de ser inferior o peor. Bonita y melancólica cinta en la que el carácter reflexivo de su protagonista nos hace sonreír de felicidad en la mayor parte de los momentos y que cuando llega a su fin nos deja con un agradable sabor de boca. No obstante, la imaginación y la fantasía típicas del estudio ghibli se echan algo de menos.
Bonita. 

Black Moon.

 Curiosa película, por llamarla de alguna forma, en la que como una Alicia o una Dorita imberbe e inocente, la rubia protagonista va topándose con diversos personajes de lo más variopintos a lo largo de su periplo en busca de - esta vez no es un conejo o un mago - un unicornio. El sin sentido es utilizado de forma magistral, de modo que cuando el espectador decide que no va a perder más tiempo en tratar de comprender lo que está viendo es cuando puede disfrutar completamente del film.
Locura.

Descalzos por el parque.

Intrascendental pero deliciosa película que sirve para el deleite en la belleza de sus dos rubísimos protagonistas; Jane Fonda, que no puede estar más sexy - hasta cuando no lo intenta - y Robert Redford, que sabe utilizar como nadie la elegancia y una sonrisa perfecta a su favor. Bastante divertida por lo peculiares que pueden llegar a ser todos los personajes.
Deliciosa.

The Road.

 Correcta adaptación de la novela de Corman McCarthy del mismo nombre en la que se logra plasmar en imágenes de forma muy acertada el mundo descrito en las páginas. Tal vez, y a diferencia del libro que provoca una sensación de vacío bastante frustrante provocada por el mismo vacío en sí, en la película esta sensación vendría más provocada por ese interés en humanizar al Padre en vez de presentarlo como un hombre que ha perdido los escrúpulos en aras de la supervivencia. 
Correcta.

Fantastic Mr. Fox.
El cine de animación no siempre ha de ser para niños. Fantastic Mr. Fox es de esas películas que rompe la regla y lo hace de manera extraordinaria. Con un diseño de personajes que haría las delicicias de cualquier niño se aleja del público infantil por su argumento adulto. Entretenida, inteligente, divertida y deliciosa a partes iguales; y con un secundario para no olvidar en mucho tiempo: el "malhumorado" Ash.
Fantástica. 


I married a strange person!

Lo mejor de "¡Me he casado con un extraño!" es lo poco correcta que es. Con unos dibujos muy diferentes  a lo que las películas de dibujos nos tienen acostumbrados y un argumento bastante interesante no cae en el error de hacer algo más de lo mismo. Geniales las escenas en las que el protagonista utiliza su recién adquirido poder de transformación para molestar a vecinos y suegros - como la escena de las cucarachas atacando a su suegra. Y sí, también hay mucho sexo y sí, sigue siendo de dibujos.
Incorrecta.


The imaginarium Doctor Parnassus.

Desordenada y farragosa, en la que tal vez sea por la muerte de Heath Legder y por los consecuentes "cambios de rostro" realizados para salir "airosos" del imprevisto pero que no logra cuajar en ninguna de sus partes. Aun teniendo una idea bastante original con el paso de los minutos la historia va perdiendo fuelle y llega un punto en el que comienza a correr hacia su desenlace sin saber muy bien el por qué del mismo. Los decorados, los cuales podían ser un punto a su favor, se tornan en otro de sus errores (tanto uso del ordenador no ayuda) y la actriz protagonista, aun siendo poseedora de una imagen "rara", no logra calar de ninguna manera.
Sensación rara.

Highway.

Innecesaria película en la que su mayor atractivo es la pareja de jóvenes protagonistas caracterizados de chicos problemáticos y drogadictos; un delgado y afeado Jake Gyllenhaal y un Jared Leto que cuando mejor está es cuando no habla y se quita la camiseta. Aburrida y con un argumento poco original  que roza la estupidez en su inicio, desarrollo y desenlace. Ella (la tercera en discordia) es tan irrelevante que no merece ni ser nombrada. 
Aburrida.
Antichrist.

Lars Von Trier se adentra en el género de terror - en la que podría ser una de sus mejores películas hasta  la fecha - sin provocar miedo pero sí mucho trauma. Un terapeuta y una paciente unidos para superar el trauma de un hijo muerto. Las dotes interpretativas de sus dos (únicos) actores son magistrales consiguiendo en las casi dos horas meternos tanto en la historia que cuando ésta acaba si alguien ha quedado indiferente es porque está muerto por dentro.
Traumática.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Los Santos Inocentes.




    Recuerdo, que cuando era pequeño, en casa, vi algunas secuencias salteadas de la película "Los Santos Inocentes". Los recuerdos pueden coquetear con el olvido y volver a la vida en cualquier instante; no importa el tiempo que transcurra, siempre acaban regresando. En el instituto, mi profesora de Lengua y Literatura nos puso a toda la clase la película de mis recuerdos: la oscura y claustrofóbica versión cinematográfica que Mario Camus hizo de la novela homónima de Miguel Delibes. Y recordé el temor que desde hacía años se había instalado en mi memoria. El cine tiene esa magia. Todavía tiemblo cuando recuerdo el largo y lacio cabello rubio de Caroline sobre una especie de pijama rojo (supongo que sería la Caroline de la segunda o tercera entrega de la saga Poltergeist y no la Caroline de la primera, puesto que esta última la volví a ver y no apareció ningún pijama rojo... y es que a los recuerdos del pasado hay que enfrentarse para analizarlos desde otra perspectiva.) 

    Y así, cuando mi profesora nos convocó para ver la película los recuerdos se me dispararon, y el miedo se transformó en frustración y, sobre todo, en agobio y desesperación. Los Santos Inocentes es una de las películas más claustrofóbicas con las que me he enfrentado aunque, lo cierto, es que el recuerdo de ese segundo visionado ahora también está coqueteando con el olvido, tornándose en imágenes difuminadas y sonidos distorsionados.

    Me sorprendo al recordarme entre risas mientras veía a un Azarías meándose las manos y llamando a su milana. Me frustro al pensar en toda una clase de apenas 16 años jactándonos de un pobre deficiente que amaba a un alado animal. ¿La adolescencia?, ¿la inmadurez?, tal vez. Pero sí que me reconozco al visualizarme asustado ante los gritos de La Niña Chica, al sentirme aterrorizado ante la repetitiva e hilarante música que tronaba en sus secuencias más decisivas y me enorgullezco al ver una clase de apenas 16 años callada ante un asesinato con una cuerda y un árbol.

    Hace unas escasas semanas me enfrenté al verdadero artífice de la historia. El libro de Miguel Delibes es corto. Demasiado. En menos de una tarde puedes saciarte de todas sus páginas. Seis capítulos en los que sólo hay 6 puntos (seguidos y aparte), los que separan un capítulo del otro. No hay más, el autor se apoya solamente en el uso de comas para hilvanar una historia de señoritos y criados de la España más castiza. Por eso, "Los Santos inocentes" me recuerda a ese "Otoño del patriarca" de Gabriel García Márquez, en la forma de presentárnoslo. Ambos escritores, versados en el uso de la palabra, en  el vocabulario castellano y, en como demuestran en estos dos libros, en el engaño en las estructuras de la lengua castellana, evidencian que no son necesarios miles de puntos para dejar boquiabiertos a lectores. Y, así, estos seis puntos me han hecho querer volver a reencontrarme con ese pasado audiovisual que forma parte de mi infancia y adolescencia. ¿Volveré a reírme?, ¿volveré a tener miedo?, no lo sé pero en eso consisten los recuerdos, en sorprenderte una y otra vez cada vez que vuelves a enfrentarte con ellos.